Solido, líquido y gaseoso

Y la esfinge preguntó: ¿Cuantos son los estados de la materia? A lo que Edipo respondió: Son tres. Sólido, líquido y gaseoso.  Y la esfinge enfurecida le contestó que se equivocaba y de un bocado se lo zampó así sin patatas ni nada. Después se arrojó al vació y también murió y así acaba la historia de Sófocles.

Y es que desde  pequeño nos han enseñado que los estados de la materia son tres: sólido, líquido y gaseoso. Si lo discutes con cualquier físico que esté al día seguro que te dice que son cinco, aunque no se yo si serían seis.

Los únicos que siguen siendo tres son los estados de la pasta. Ojo, que cuando digo pasta no me refiero a los macarrones. Me refiero al parné, dinero, plata, money, €urapios o como lo llameis en vuestro barrio, pueblo, ciudad o caverna.

El dinero puede ser sólido. Ya sebes. Contante y sonante. Monedas, calderilla, chatarra… Eso que suena como un sonajero de metal cuando te agitas la hucha. Eso que te rompe la cartera o los bolsillos. También pueden ser billetes. Estúpidos trozos de papel que no valen más que la confianza que tu pones en ellos, ya que no están garantizados por nada. Tan solo la firma de un señor que dice ser el presidente del banco emisor, pero como se distribuye de manera privada nadie sabe cuanto dinero hay ahora mismo en circulación.

Luego está el líquido, que es eso que te piden cuando vas a hacer algo gordo y quieren una garantía de que vas a poder pagarles, aunque los mafiosos prefieren enviarte unas fotos a casa en las que se ve el portal de tu casa muy bonito, como si estuviera sacada del catálogo de una agencia inmobiliaria.

Por último está el gaseoso. Es eso que no tienes. Puro vapor. Un documento que vale menos que un billete, pues en lugar de  estar firmado por un señor que dice que es presidente de una organización oficial de nombre importante está firmada por ti y aprobado por un cabeza de chorlito.

Es lo que se llama crédito y los que otros llaman comprar sin dinero.

La historia es simple. Yo me compré en navidades un ordenador portátil, pero como no tenía sólido pero si tenía líquido decidí que lo podía comprar usando gaseoso.  Desde entonces como no me he retrasado en ningún pago han decidido enviarme no una, sino dos tarjetas de crédito que NO he solicitado.

La primera la rompí inmediatamente. Con la segunda me ha llegado un seguro de accidentes que en teoría ahora si necesito, pues al haber cambiado de trabajo (cuando lleve una semana en el nuevo ya comento algo)  he perdido el que me hacía mi empresa.

A eso le sumo una tarjeta de crédito que solicité y no he activado (para que a la pobre chica le pagaran algo) y me junto con tres tarjetas de crédito con sus  tres mantenimientos (digo yo que no me los cobrarán si no las activo) y sin un duro. Bueno, tengo dinero, pero es para vivir al día.

La verdad es que lo único que me apetece comprar ahora es una silla como la del trabajo. Me he estado informando y vale cerca de novecientos euros con garantía de por vida, pero como en mi casa no duran las cosas prefiero no adquirirla, y menos a crédito. Y no lo digo por el perro y por el gato. La verdad es que esa silla bien vale los novecientos pafias. Cómoda como en mi vida he vistos ninguna. Los movimientos son naturales y las ruedas una delicia. Se ajusta a la perfección y me siento sólido y líquido a la vez cuando me siento, pero como no puedo vivir del aire prefiero no comprarla con dinero gaseoso.

Y vosotros. ¿usáis a menudo el dinero gaseoso?




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coded by nessus

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