Estaba pensativo delante del monitor. Tenía muchas cosas en las que pensar. Siempre que Pepe se concentraba mucho se le notaba por su forma de frotarse la barbilla con la mano derecha, con el dedo pulgar por debajo de la misma y el índice moviéndose arriba y abajo desde la posición donde está el pulgar hasta casi el labio inferior. Había tomado una determinación. Esas barbas no podían seguir de largas. Y había decidido ponerle remedio. La vieja máquina de afeitar Phillips que había pagado en pesetas iba a tener que pasar que mejor a mejor vida y ser reemplazada. Le jodía. Si, le daba por culo, por decirlo simple y llanamente. Gastar dinero nunca le ha gustado ni un poco. Al fin y al cabo “Si es lo que yo digo. Que caro está todo” era su frase más repetida. Al final opto por una máquina Braun que servía para la cabeza y el pelo. Al fin y al cabo diez años de no ir a la peluquería porque se cortaba el pelo en casa merecían la inversión si la máquina nueva duraba otros diez años. La acercó a sus barbas en la posición cuatro y… RAS. La verdad es que cortaba bien, pero quizá no llevaba la cara tan larga para usar esa longitud. Así que la bajó al tres, pero no contento de como le quedaba decidió ajustarla al dos y rasurarse la barba en esa longitud. El resultado, fue espectacular. La barba corta en poco tiempo sin tirones gracias a las dos velocidades, sin el engorro del cable y sin la complicación que supone la posibilidad de cortarse. Todo una maravilla. “Lástima que haya que pagar dinero por adquirirla y desgastar suela en ir a la tienda”. Seguro que eso es lo que ha rezongado cuando el Amigo Pepe antes de venir a enseñármela. Je, je. No le llamamos solo Pepe Pelao por su apellido (Peladilla) sino porque no hay nadie más tacaño. Algún día montará su negocia y se hará rico. De mientras seguiré a su lado como amigo esperando que encuentre su oportunidad. (Es broma). El asunto es que el cambio de máquina cortapelos/afeitadora ha sido para el como decirle adiós a una vieja amiga, que no solo le hacía un buen servicio sino que le tenía mucha amistad. Para mi ha sido más bien como cambiar un cahcharro viejo de plastico verde por uno nuevo gris-plateado. En fin, hasta a las cosas más peregrinas como a los pequeños electrodomésticos se les puede tener cariño.
Y vosotros, ¿hay a alguna posesión material a la que le tengais un cariño especial?
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