Siempre me ha dado envidia la gente que se dedica a oficios en los que no tiene que dar explicaciones sobre cuales son las funciones que desempeña.
Un uniforme de enfermera y todo el mundo sabe (o cree saber) a que se dedica esa persona. Un uniforme de policía o de limpiador y a saben cual es la ocupación de esas personas.
Sin embargo intento explicarle a mi madre en que consiste mi oficio y parece que le entiende, pero no del todo. Lo peor es cuando se junta con alguna conocida.
- ¿A qué se dedica tu hija? – Pregunta mi madre.
- Es farmacéutica. – Responde su amiga, ¿Y tu hijo?
- Trabaja con ordenadores.
- Pues pregúntale cuando tiene tiempo para pasarse por casa para mirar el mío que hace cosas muy raras.
Pues eso, farmacéutica, la profesión se define con una palabra, aunque haya más de una clase de farmacéuticos, por un lado esos que están en las farmacias, algunos de los cuales son meros dependientes que podrían trabajar igual en una tienda de todo a cien (ahora todo un euro), pues solo dispensan lo que el cliente les pide y otros que preparan cualquier tipo de fórmula, sin olvidar a esos que investigan en laboratorios o hacen ensayos.
No hace falta más de un párrafo para explicar de manera somera a que se dedican.
Además no se porque el hecho de ser estudiante de informática o profesional de la informática implica que le tengo que arreglar gratis el ordenador a la gente. Los ordenadores que he visto por hacer favores a conocidos o conocidos de conocidos todos tienen los mismos problemas. A saber, o están demasiado viejos además de haber tenido un mal mantenimiento, o tienen más virus que una unidad de anatomía patológica de cualquier hospital, la mayoría introducidos en forma de troyano por sus propios usuarios.
Si pido algo a cambio de mirar el ordenador a alguien un poco más costoso que un vaso de refresco ya me miran mal. Y si encima les digo que el ordenador lo tienen hecho un asco y que las rejillas de ventilación parecen un felpudo encima ponen mala cara y se cabrean en plan, “encima que te invito a mi casa me dices que no se cuidar el ordenador y que no me lo puedes arreglar porque lo he roto de verdad”.
Pero por otra parte si llevan el coche a un mecánico pariente de un amigo no ponen pegas y pagan lo que este les diga, cuando a alguien que les arregla el ordenador no le invitan ni a merendar en muchos casos. Por eso hace tiempo que no arreglo ordenadores.
No, mamá, no soy esa clase de informático, aunque tú ya lo sabes, aunque no sepas explicarlo. ¿Sabes una cosa? A la gente de fuera del sector no les explico a que me dedico. Me ahorro mucho tiempo y mucha saliva.
Lo dejamos a que trabajo con ordenadores de tipo “diferente a los que hay en las casas” y eso es suficiente explicación.
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Si dices <> mucha gente espera de tí que les arrgeles el desastre que ellos han causado en su oredenador. no sólo esperan que lo hagas sin cobrar sino sin la gratitud mínima hacia quien les hace un favor (casi sin el respeto a ese ser humano) creen que como ellos no saben es magia y que tú lo debes arreglar como cuando el chamán <> con una imposición de manos.
Si dices lo que quiernen oir, mal, estás mintiendo ¡brujo traidor!
Si dices la verdad les sienta mal ¡y encima me dice que la culpa del mal de ojo es mía!
Sería otra cosa si prguntasen o intentasen aprender algo (aunque les cueste).
Eso también pasa en otras profesiones, ¿cuantos gente de la calle sabe lo que es un físico o un matemático? Esa gente se cree que lo que aprendes es cálculo mental en vez de matemática abstracta por que lo primero que hacen es ponete una cuenta trivial peor enorme o un acertijo de los de buscar la picardía.
Y lo de físico ni hablemos. La gente sólo ha oido hablar de una especilaidad (nuclear) y la tiene asociada no al estudio del núcleo de átomo sino a sus aplicaciones muchas veces malintencionadas o con resultados catastróficos.
Eso sí, por supuesto en tiempo libre y fin de semana, que trabajamos. Yo la verdad que me cabreo ya cuando alguien salta con esas. No me dedico a arreglar ordenadores, no soy un freelance de la asistencia a domicilio, y realmente se me ocurren mil sitios en los que estar antes que delante de tú ordenador.
Y aún así, bueno, la familia es la familia, a esa siempre hay que echar una mano.