Resumen de los primeros días por Barcelona

Buenas.

Si esta semana no he publicado nada es porque estoy de vacaciones en Barcelona, como ya sabéis aquellos que me seguís habitualmente (y si no lo hacéis ya tardáis en suscribiros al feed RSS o añadir la página a favoritos y visitarla de vez en cuando).

El viaje en autobús no pudo ser más interesante. Delante de mí tenía a dos muchachos que hablaban en catalán pero que tenían un acento que no había escuchado nunca. Digamos que no es el típico acento catalán que yo conozco, sino algo más raro, que igual en su pueblo en normal, pero que yo no entendía nada, y mejor así, porque eran dos pijos de impresión que estuvieron todo el viaje cacharrearndo con sendos iPhones y conectados al Tuenti, al “fesibuc” y yo que sé a que más. (Tampoco es que me importará).

Detrás de mí iba sentada una muchacha joven que estaba todo el día hablando por el móvil. Valeria “algo” (aunque no entendí el apellido, pero tiene web porque se lo dijo a uno por teléfono, todo es ponerse una tarde aburrida  a buscar a actrices que se llamen Valeria), no me quedé con e apellido. Iba a Barcelona a un casting y tenía que volver después de dicho casting porque a la mañana siguiente tenía otro en Madrid. Tenía tanto trabajo acumulado de pronto que incluso tuvo que hacer una prueba de enrabietarse por teléfono y aunque decía que le daba vergüenza por hacerlo en un autobús lleno de gente no se a que aspira. Si es actriz tiene que actuar sabiendo que alguien la va a ver o a escuchar. Si no vaya mierda de actuación, si es solo para uno mismo.

Si ella supiera que en el asiento de delante tenía a un friki que se dedica a ir hablando con la cámara de fotos por la calle y que después lo sube al Youtube igual no hubiera tenido ningún reparo.

En cualquier caso le deseo mucha suerte, aunque la suerte es para quien se la trabaja. Viajar 850km de ida y otros 850 de vuelta en un autobús en menos de 24 horas supongo que es trabajárselo, así que mucho ánimo. Por cierto que la muchacha va a hacer un papelito en “Bea la fea”, como la llama mi madre, aunque son frase.

Lo siento nena, aunque salgas tú no voy a ver esa serie. Tengo suficiente con Amar en tiempos revueltos y no tengo más tiempo para series, aparte de que no me engancha.

Ocho horas y media de autobús y tres paradas de metro más tarde ya estaba en casa de mi abuela. Diez minutos después ya les había puesto al día de las últimas novedades y había programado el mando a distancia de la televisión.

Lo bueno es que a mi abuela no le tengo que explicar ni de que trabajo. Con decirle que trabajo con ordenadores es suficiente. Otras personas me piden explicaciones que tardo demasiado en contar y que normalmente no me apetece dar.

El poco rato que me quedo de luz del sol lo dediqué a hacer unas fotos por el puerto y pasear un poco.

El miércoles fue más interesante. Un largo paseo matinal por la ciudad condal y nueva sesión de fotos digitales que ya tenía en versión analógica, de hace mucho tiempo, lo que no sé es donde. Di un paseo por el Parque de la Ciudadela y me encontré con los trabajadores de Trident que estaban de concentración porque Cadbury’s (dueña de Trident) ha decidido cerrar la fábrica en Prat de Llobregat para llevarse la producción a Polonia.

Deseo lo mejor a esos trabajadores y sus familias y espero que el cierre no se haga efectivo, porque la fábrica generó 24 millones de euros de beneficios el año pasado.

Por la tarde quedé con AOJ, el blogero de Efecte-D, así que si no sabes que es el “Efecte D” ya estás tardando en descubrirlo. Aprovechamos a tomar un refrigerio cerca de Plaza de Catalunya. Cuando se marchó aproveché a dar otro paseo.

El jueves alquilé una bicicleta y me di una vuelta por el Paseo Marítimo, La Rambla del Poble Nou (donde compré protector solar factor 50 en un Mercadona), la Torre Agbar, Sagrada Familia y vuelta a la Plaza Catalunya.

Por la tarde agarré de nuevo la bicicleta y pedaleé hasta cerca de la estación de Sants, concretamente hasta la calle Melcior de Palau (creo que se escribe así, el corrector automático me trae por la calle de la amargura y no me deja escribir lo que yo quiero), donde está la tienda que es la clara referencia en lo que a retrogaming, merchandaising e importación se refiere. Estoy hablando de Hardcore-Gamer. Realmente no quería comprar nada, excepto unos mikakutos de soda, que son una especie de gominotas muy especiales y realmente es lo único que me gusta de Japón junto con el origami. Desgraciadamente ya no venden mikakutos, así que mi gozo en un pozo.

El verdadero motivo de mi visita a Hardcore-Gamer era saludar a los miembros de su fantástico equipo a quienes ya conozco de las dos ediciones de Villawei que llevamos.

Después más bicicleta hasta la Plaza de Espanya, literalmente tomada por las motocicletas, puesto que en los recintos feriales se estaba celebrando la nonagésima edición del Salón del Automóvil de Barcelona y después más pedales por el Paralelo hasta el monumento a Colón donde aproveché a devolver la bicicleta un un paseo por el Aquarium.

La entrada al Aquarium es cara. Para que nos vamos a engañar. Lo único que hay son peces y más peces, así como algún que otro invertebrado marino en estanques. Pero como no puedo engañaros debo decir que me lo pasé pipa y di dos vueltas al circuito.

El viernes opté por playa, y recordé por qué no me gusta el mar. Huele raro, está a una temperatura poco confortable y hay sedimentos en el fondo que hacen daño en los pies. Aún así me di un chapuzón aunque solo me mojé hasta el ombligo. Todavía no comprendo ni comprenderé nunca por qué hay gente que en cuanto tiene una semana de vacaciones pierde el culo por hacerse 650 kilómetros para ver la playa.

Seamos sinceros. El mar está bien. Su sonido relaja. El olor a salitre abre las vías respiratorias, por lo menos a los que somos de secano, pero de ahí a que sean las mejores vacaciones hay un trecho largo. Normalmente la gente va a la playa a ponerse moreno, pero yo soy como el de la canción de Siniestro Total, prefiero esconderme debajo de la toalla.

Para mi las gafas de sol y la gorra no son optativos. Me quemo. Quien quiera un melanoma que se lo quede todo para aquí este nene no quiere quemarse, y ya tiene la frente colorada de ir a volar la cometa y de ir a hacer maratones fotográficas a los parques.

Por la tarde decidí pasear por el Parque Güell, uno de los lugares más singulares que conozco. Y pensando y pensando me puse a hacer un video, aunque no me gusta como ha quedado. Quería contar demasiadas cosas en muy poco tiempo.

En otro momento sigo contando cosas y enseño fotos, aunque ya están subidas a mi Picasa (enlace en el lateral derecho).




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coded by nessus
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5 Comments.

  1. Me gusta la playa
    Si viviera en el interior perdería el culo por ir a la playa

    Esto ya te lo dije xD

    Una vez fui de viaje a Madrid en bus, y fue demoledor. Son demasiadas horas. Yo pienso que si vas en plan improvisado económicamente sale a cuenta, pero si es un viaje más o menos planeado hay que probar suerte e intentar pillar un vuelo barato…

  2. A Barcelona ya he ido en tren y en avión, pero no he vuelto a encontrar billetes de avión tan baratos como aquellos y el tren en proporción es más caro que el avión, pero el avión con eso de que hay que estar pronto en el aeropuerto es un coñazo.

    Si además le sumas que vivo lejos del aeropuerto el viaje al aeropuerto se me hace más largo que el viaje en el avión.

  3. lo cierto es que para ir a Barcelona puedo deciros que desde madrid lo mas comodo es el autobus, los trenes tardan mucho y son muy caros para los servicios que ofrecen, el avion tiene el engorro que ya comentaba dardo de tener que estar antes, y si vives en el sur de la ciudad una hora y pico no te quita nadie solo para ir en metro, el autobus tarda menos que el tren, aunque parecido y suelen ser puntuales.

  4. Si el castellano pijo -dialecto propio- resulta difícil de entender para los hablantes de castellano, el catalán pijo de lérida puede ser peor que el tartésico.

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