Reventado de la muerte

Estoy muy cansado. Muy muy cansado.

Esta semana trabajo por la tarde y además estoy de guardia (hasta el lunes) lo que implica que me pueden llamar (y me llamarán) a cualquier hora de la noche si hay alguna incidencia crítica en los sistemas a los que doy soporte.

El martes tuve una intervención planificada, un cambio de versión de una aplicación que afectaba a seis servidores y tenía que aplicar más parches que los que se pueden encontrar en un barco pirata. La comencé a las 23:00 y la terminé a las 04:00. Tenía de ventana hasta las 07:00, en caso de que no saliera bien a la primera ni a la senguda y tuviera que dar marcha atrás (ya sabeis, o la versión nueva o la vieja, pero al menos dejarlo en un estado consistente, que fuera utilizable por los usuarios, vaya).

Salió todo bien a la primera, cosa que no es de extrañar, porque llevaba preparando la instalación desde el martes de la semana anterior.

Llamadas a la guardia no he tenido ninguna posterior a las 23:45 o así, por lo que más o menos he dormido bastante, en el sofá, por no molestar a mi hermano. No canto victoria, porque aún queda el fin de semana.

Ayer fui a patinar por la mañana al Retiro pero no vi a ningún conocido, por lo que decidí patinar hasta el trabajo, que sólo está a una calle de distancia. Cuando digo una calle me refiero a que está 450 números de distancia cuesta arriba por una calle cuya acera no es muy patinable. En la primera mitad del trayecto no hay calles paralelas, por lo que tuve que ir serpentenando una calle a la derecha, otra a la izquierda, dos a la derecha, dos a la izquierda, cruzar por el palacio de los deportes, por la plaza de toros y después si que si por paralelas.

Sinceramente, el trayecto fue bastante duro siendo casi todo cuesta arriba y con la mochila del portátil a la espalda. Llegue al trabajo destrozado, sin haber comido y con ganas de siesta. Afortunadamente un bocadillo de lomo con pimientos después me sentía con fuerzas para afrontar la jornada laboral.

A la vuelta del trabajo, destrozado, cansado y fastidiado por tener que llevar los patines colgando de la mochila del portátil con un mosquetón y el caso y las protecciones colgado del hombro en la bolsa de las zapatillas me encontré un céntimo en una intersección entre dos calles, ahí en mitad de la calzada. Menudo subidón.

Además ayer me llegaron tres postales, continuamos con el subidón. Dos eran de la República Checa y una de Finlandia, que tenía el identificador erróneo, con lo que tuve que localizar a la remitente y preguntarle cual era el código de la misma. Me ha contestado a primera hora de la mañana con el código correcto.

Además ayer llegó mi padre de visita, así que le tendré en casa hasta el viernes que viene que nos vayamos los dos a Suiza. Eso si, nos vamos a la misma hora en vuelos separados. Va a resultar que después de todos estos años quejándome de no tener pueblo si que voy a tener uno y se llama Zurich.

Hoy he aprovechado a la salida del trabajo a invitar a mi madre, a mi hermano y a mi mejor amigo, que es como de la familia a cenar en el mejor restaurante asiático de la ciudad. La verdad es que estoy muy contento pero muy cansado.

De momento esto es todo por hoy.

Mañana aprovecharé a escanear las seis postales que tengo pendientes de escanear, a contestar a una de las checas que le hacía mucha ilusión tener una postal de Madrid (hace como un mes que no mando ninguna de Madrid :) ) y puede que aproveche a comprar un stick de hockey ya puesto.

El plan para el domingo es una ruta gastronómica (en patines) por Alcalá de Henares. La verdad es que me hace mucha ilusión, porque yo comencé mis estudios universitarios en la Universidad de Alcalá. Supongo que la cosa será tomar unas aperitivos, bajarlos con una ruta de 10km sin apenas desnivel

mapa de la ruta para abrir el apetito y comer como cerdos. Supongo que después alguno se animará a hacer otra ruta. Yo extendería un poco la que viene en el mapa, porque calzarme los patines para menos de 20km me da pereza, Yo propondría ir hasta el la Escuela Politécnica desde la Plaza Cervantes y volver, más que nada por rememorar viejos tiempos, aunque eso ya no es asequible para todos los públicos y además tengo que llevar el portátil con el malévolo artefacto 3G/UMTS y el trimpitipier de guardia.

Bueno, ya os contaré…

¡Saludos a todos y a todas!

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  2. Me desdigo de lo dicho en mi entrada anterior

2 comments to Reventado de la muerte

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