Atención: Después de esta entrada puede que cambie completamente el concepto que tienes de mí.
Puede que aún no te hayas enterado, que seas como yo, que no lee prensa ni ve la televisión, y que sí no fuera por Twitter no me enteraría de nada de lo que sucede en el MundoReal™.
Un tren ha atropellado a muchas personas y de esas personas 30 han muerto. Han muerto por estar donde no debían. Por cruzar las vías habiendo paso alternativo. Por no querer esperar cinco minutos a que la gente que estaba cruzando por el paso subterráneo terminara de pasar y les dejara paso libre.
Lo siento no me dan pena.
Lo mismo sucedió la semana pasada cuando volvía regresando en patines desde el Retiro hasta mi casa, aprovechando que casi todo el trayecto es cuesta abajo. Paso cerca de una pareja mayor y le comenta ella a él en tono desagradable y mucho más alto de lo necesario para que yo lo escuchase:
“Hay que ver a esta juventud, que ya no respeta nada, va en patines por la calle”.
Total, que les adelanto tranquilamente y me detengo a esperar que se ponga e semáforo en verde y ellos tan panchos van y cruzan en rojo.
Si les hubiera atropellado un coche no me hubiera dado ninguna pena. No señor, bueno, si un autobús se les hubiera llevado por delante me hubiera sobrecogido, hubiera llamado al 112 y me hubiera preocupado, pero desde luego no me hubiera apenado por la muerte de unas personas que no conozco de nada.
Y es que hay gente que se apena por el dolor ajeno o que parece que va buscando noticias de desgracias para decir “pobrecitos”. Y lo dicen de cualquiera, sea una desgracia autoinducida o totalmente fortuita.
Por ejemplo, tengo una compañera que es de Valladolid y ante la noticia de la muerte de Miguel Delibes dijo: “que pena”. Ya le tuve que preguntar si le conocía personalmente y me respondió que se lo había cruzado dos veces, pero que nunca había hablado con él, ni era su vecino ni nada.
Yo no entiendo por qué hay personas que se solidarizan con el dolor de esa manera, y no me apetece entenderlo, y menos con quienes elijen correr riesgos estúpidos por no esperar un poco.
Pero está demostrado. Si dejas al individuo la libertad de elegir elegirá la mayor parte de las veces siempre una actividad que le proporcione placer inmediato antes que una que asegure su supervivencia a largo plazo.
En fin, como decía, ninguna pena. Los que si me dan un poco de pena son los vivos, sobre todo aquellos que no estaban cruzando las vías indebidamente y optaron por esperar y tuvieron que presenciar el desagradable espectáculo.
Pero cambio de canal, me pongo música o miro otra noticia distinta y me olvido completamente de tema, así que creo que no es pena lo que siento.
¿Y tú, que piensas de esto?
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Yo me solidarizo con el dolor, empatizo con la gente que lo está pasando mal pero por una razón de peso no porque hayan hecho una estupidez. Si a un paciente d elos que llevo le dan la noticia de que tiene x enfermedad, que no tiene cura, que se va a morir y esa persona lo está pasando mal, me acercaré a hablar con él/ella y le escucharé…no es pena exactamente, pero sí que empatizo y siento ese dolor e intento darle apoyo poniendome siempre en su lugar.
Si veo alguien que se cae por la calle pues me preocuparé, pero pena la verdad es que no es…no sé si me explico.
Ahora, lo del tren pues no, porque cometieron una imprudencia y era un riesgo que decidieron correr.
¿Qué pienso? Las vías de trenes me dan pánico: les guardo una distancia prudencial siempre. De haber presenciado algún accidente, seguro que hubiera sido solamente como testigo auditivo. ¡Lo que siento al ver una imprudencia es rabia! =:O(